lunes, noviembre 9

¿Hubo realmente una Revolución Mexicana?

Hoy, 20 de noviembre, nuevamente se recuerda el inicio de la Revolución Mexicana y una vez más es oportunidad para hacer la pregunta de si realmente hay que celebrar ese acontecimiento. En años anteriores, a través de los artículos: “La Revolución de los espíritus” y “La Revolución Mexicana, mitos y verdades” he expresado como conclusión, que NO, NO HAY MOTIVO ALGUNO para conmemorar éste día, y cada vez más son los mexicanos (aunque se desearía que fueran más) que gracias a la difusión de este tipo de artículos en la web y de libros especializados en la Revolución Mexicana, específicamente en sus mitos que la rodean, se hacen la siguiente pregunta: ¿Hubo realmente una Revolución Mexicana?

En el 2003, en letraslibres.com se publicó una entrevista realizada al reconocido historiador, Luis González y González, sobre el mito de la Revolución Mexicana. Destaco algunas de las líneas que permitirá a usted, amable lector, formarse un juicio y responder por si mismo a la pregunta que es el título de este número.

“Cuando estaba de dictador el general Porfirio Díaz, en lugar de intentar un arreglo pacífico con los que se levantarían en armas, dejó la presidencia y se fue a París. Entonces, los que se quedaron con el poder, que no tenían mucha experiencia política, no hallaron qué hacer, y allí se suscitaron los primeros conflictos. Pero, de todos modos, entró el nuevo presidente supuestamente a cumplir lo que ofrecía su Plan de San Luis. Y después hubo algunos otros levantamientos, que más bien parecían de grupos pequeños que querían sacar alguna ventaja económica, y encima estalló la traición contra Madero y las sublevaciones contra ella, y la lucha entre las facciones... Todos estos hechos no tienen ningún aspecto ni de reforma ni de revolución”.

“(La Revolución Mexicana) no fue muy popular. No se dio en toda la vastedad del territorio mexicano. No hicieron que apareciera en la mayoría de la gente la confianza en un cambio favorable del país… La revuelta repercutió más bien en que la gente estaba viviendo en la paz llamada "porfírica", muy tranquilamente, con ciertas necesidades que poco a poco se iban superando, y se vio forzada a dejar esa vida”

“¿En qué momento hay una intención del Estado de crear un mito histórico sobre la Revolución? LGG: Probablemente haya sido con Obregón, que ya quiso darle característica nacional a su movimiento. Pero con los gobiernos llamados posrevolucionarios, los que han estado del cuarenta para acá, se usa la palabra "revolución" muchísimo, y se acentúa que todo lo que se está haciendo va en un sentido "revolucionario", es ni más ni menos que la Revolución Mexicana.
“¿Qué cree que pase con el mito de la Revolución? ¿Tú crees que debía terminar pronto, que se vaya a sustituir por otro...? LGG: Quizá se sustituya por otro. De hecho ya los mismos políticos se han dado cuenta que ya no tiene la fuerza que llegó a tener antes: ya en la palabrería, digo, en la oratoria política la palabra "revolución" se invoca poco”.

Y así como estas apreciaciones, hay otras más de otros historiadores e investigadores y uno mismo los puede encontrar en libros relacionados al movimiento de 1910. Y No solo el historiador, Luis González señala que la mayoría estaba a gusto con la forma de vida y desarrollo nacional que daba el porfirismo. Columnistas, analistas políticos e historiadores han concluido que si hubiera continuado el desarrollo impulsado por Porfirio Díaz, a estas alturas, México estaría en mejores condiciones que las actuales. Desgraciadamente, pudo más la ambición de un loco individuo, de 1.45 cms. que necesitaba un banquito para subirse al caballo. Llegó a la presidencia, empezó a gobernar de mano de los espíritus a los que invocaba desde el Castillo de Chapultepec, pero su ignorancia lo llevaron a la muerte; fue asesinado por quien sí supo aprovechar el poder que Madero, por su debilidad, no supo tomar.

No, no hubo una Revolución Mexicana, en consecuencia, no hay razón para festejar el próximo año el centenario de aquél 20 de noviembre, Desgraciadamente, Felipe Calderón se quedó con la falsa historia de la Revolución Mexicana y resultó ser el presidente de México más maderista que sus antecesores, incluso más que los propios “hijos de la revolución”. Por lo que el preparar y difundir las celebraciones del centenario de la Revolución Mexicana es otro de los errores que comete. Un presidente bien instruido en historia se abstendría de hacer conmemoraciones y pensaría en la necesidad de decirle a los mexicanos que no hubo tal Revolución Mexicana o de perdido que fue un fracaso, tal y como lo dijo el candidato a la presidencia, José Vasconcelos.

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